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Novena a la Virgen de San Juan de los Lagos

Novena a la Virgen de San Juan de los Lagos. Fuente: chatholic.net

Por la Señal de la Santa Cruz…

Padre Nuestro…

Acto de Contracción:

¡Oh Virgen Purísima, Madre admirable de Dios, abogada de los pecadores y Reyna de los ángeles!

Ves aquí postrado a tus pies al mayor de los pecadores, pues al Dios de la Majestad a quien con tanto amor concebiste, diste luz y creaste, ahora en el cielo su incomparable hermosura te llena de suma gloria, tiene arrebatadas las atenciones de todos los santos y ángeles, que temblando en su presencia no cesan de amarlo, me atreví yo, gusanillo vil a despreciar tan inmensa hermosura por un poco de nada que es el pecado.

Pésame, Señora, de mi ingratitud, y propongo morir antes que pecar, y confío en tus amorosísimas entrañas de piadosa Madre, me alcances el gozo de la eficaz gracia en la cual perseveraré hasta la muerte. Amén

Salutación para todos los días:

Dígnate, Virgen Santa, de que tu siervo te alabe y diga: Ave María, Ave cándida paloma. Ave refulgentísima estrella. Ave luz de sobremanera hermosa, Ave de los serafines cántico, Ave de los querubines, himno, Ave alegría del género humano. Pues tan poderosa eres, Señora, el perdón de los pecados nos alcances.

Aquí rezar la oración para cada día,
Al finalizar aquella oración,
se hace la petición, y después de una pausa, rezar:

ANTÍFONA:

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Un gran portento apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas.

PRIMER CUATERNARIO:

V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.

R/Tu defiendes Madre mía, a los que rezan tu corona.

V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.

R/ Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y un Gloria.

SEGUNDO CUATERNARIO

V. Señora mía de San Juan..

(Igual que el primer cuaternario)

TERCER CUATERNARIO

V. Señora mía de San Juan…

(Igual al primero y segundo, terminando con la Antífona, oración y ofrecimiento que siguen)

Oración que San Agustín compuso para honrar a la Santísima Virgen.

Acordaos, ¡Oh piadosísima Virgen María! Que jamás se hay oído decir que alguno, que a ti se acogiese y pidiese socorro y protección, haya sido desamparado. Yo animado con tan dulce confianza, acudo a ti ¡oh! Madre del Divino Verbo menospreciar mis súplicas, sino dignarte, propicia, de verme y favorecerme. Amén.

Ofrecimiento:

Soberana Emperatriz de los cielos y Señora del universo, María Santísima, postrado humildemente en tu adorable presencia, te ofrezco estos tres Padre Nuestro y doce Ave Marías, en honor de aquellas doce estrellas con que el Apóstol y Evangelista San Juan te vio coronada en los cielos. Por tan sublime y gloriosa prerrogativa doy a la Santísima Trinidad infinitas gracias, y con todo el regocijo de mi corazón contemplo en estos misterios y brillantes astros, simbolizada la imperial corona de privilegios, gracias y virtudes singulares con que te ciñó y coronó tus purísimas sienes, desde el primer instante de tu Inmaculada Concepción. Por ésta singular exaltación, te ruego serenísima Reina que me comuniques las influencias de tu virtud y fortaleza, para triunfar de los enemigos del alma, y me des la gracia necesaria para merecer la corona que está preparada en los cielos para los que fielmente combaten hasta el fin.

También te suplico ¡Oh Señora y Madre mía! Que asistas y protejas a la Santa Iglesia, al sumo Pontífice que la gobierna y a todo el clero secular y regular, que des luz y acierto a nuestros gobernantes, que mires compasiva a los herejes, cismáticos e infieles para que salgan de la tenebrosa noche de sus errores e ignorancias, que emplees tu misericordia con todos los pecadores y que alargando tu piadosísima mano para aliviar a todos los afligidos, sean las benditas ánimas del purgatorio quienes obtengan particularmente el inestimable beneficio de su libertad, para que vayan a bendecirle y alabarle en la eterna bienaventuranza de la Gloria, donde vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

¡Oh María concebida sin pecado!

¡Ruega por nosotros que tenemos confianza en ti!

PRIMER DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María. Madre de Dios, templo suyo muy agradable. Sagrario del Espíritu Santo, puerta del Reino de los cielos y fuente de luz, por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra; inclina ¡Oh! Madre de misericordia, esos tus purísimos ojos hacia mi alma; mírala, Señora hecha a imagen y semejanza de Dios, ahora tan envejecida por mis culpas, tan apolillada por los apetitos, tan deshecha por las pasiones; compadécete. Señora de su ruina y alcanza de Dios Nuestro Señor que así como tu santa imagen, por ser imagen tuya, quiso su majestad que se renovase por manos de ángeles, mi alma por los esmeros de la gracia, concediéndome también lo que te pido en esta novena, si es para gloria de su divina majestad y bien de mi alma. Amén.

SEGUNDO DÍA

¡Oh Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, Templo suyo muy agradable, sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino de los cielos, fuente de luz por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, vuelve a mi ¡Oh madre soberana! Esos, tus misericordiosos ojos, compadécete de mi, que soy de aquellos que teniendo ojos no ven. Y pues eres divina dame la luz que deseo para no tropezar con los engaños del mundo, para no caer en los lazos del demonio ni perecer en los precipicios de la carne, y si el favor que te pido en esta novena me conviene y es del agrado de Dios, concédemelo y si no, dame resignación perfecta en la divina voluntad. Amén.

TERCER DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo muy agradable, sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino del cielo médica soberana, por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, inclina ¡Oh! Madre, los ojos de tu misericordiosa a este enfermo concebido en flaquezas y miserias, lleno de dolencias en el alma y cuerpo, a Ti vengo para sanar, a Ti que eres la piscina de Siloé, que sanas paralíticos y que eres el Jordán para los leprosos, el óleo para los heridos, generoso vino para los flacos, caridad para lso tristes, consuelo para los afligidos, confortativo para los pusilánimes, antídoto para el mortal, veneno y general médica y medicina de todos los enfermos, sáname Señora, de todas mis enfermedades interiores y exteriores, y concédeme también el favor que en esta novena te pido si ha de ser remedio para mi salvación, y si no concédeme lo que fuere del mayor agrado de Dios Nuestro Señor. Amén.

CUARTO DÍA

¡Oh Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo, Sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino de los cielos por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, inclina ¡Oh! Madre de misericordia, los ojos de tu piedad a mis indignos ruegos, los cuales a tu clemencia claman. Bien sé Señora que merecía ser desechado y tratado como perro, cual otra Cananea, por Cristo tu divino Hijo, pues por mis graves culpas he sido peor que un bruto. Pero Tú, piadosísima Madre, que no desdeñas el favorecer aun a éstos, dígnate de alcanzarme de su majestad la gracia, de parecer una migaja del Eucarística pan que tú preparaste al calor del Espíritu Santo en tu purísimo vientre, para nuestra salud y vida eterna; si el favor solicitado en esta novena conduce a este fin, concédemelo, y si no, que se haga lo que fuere del divino agrado. Amén.

QUINTO DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo, sagrario del Espíritu Santo, puerta del cielo por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, inclina ¡Oh! Madre de misericordia, esos luceros refulgentísimos, tus misericordiosos ojos. Mírame Señora, que naufrago las amargas aguas de los trabajos, combatido del viento de las tentaciones y de las olas de las enfermedades, sin tener otra esperanza que en Ti, que como estrella benigna me has de ayudar para que no perezca. Alcánzame, Señora que al suave soplo de la gracia en la nave de la Santa Iglesia, camine seguro a la patria celestial, y si el favor que te pido en esta novena conduce a este fin, concédemelo a mayor honra y gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

SEXTO DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo, sagrario del Espíritu Santo, puerta del cielo por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, inclina ¡Oh! Madre de misericordia esos tus divinos ojos a este indigno siervo que encendido en ira se abrasa, en llamas de concupiscencia se quema y en brazas de apetito se arde. Compadécete, Señora de mi, y haz que entre tan crueles llamas no me consuman, antes quede tan purificado, sin mancha de culpa, que abrasado sólo en fuego del amor divino, camine seguro en la patria celestial, en donde espero lograr por tu intercesión, la bienaventuranza eterna, y si para este fin conduce la gracia que te pido en esta novena, concédemela a mayor honra de su divina majestad. Amén.

SÉPTIMO DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo, sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino de los cielos por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, inclina ¡Oh! Madre del bellísimo amor, las llamas de ese volcán de tu caritativo corazón al mío, para que a su calor se abrase, su actividad se anime y a sus apacibles truenos despierte del sueño en que los tres enemigos pretendan robar el templo vivo de Dios que es mi alma. ¡Ay! Señora, no lo permitas, mira que en ella está el tesoro de la purísima sangre de tu amable Hijo Jesús, mira que es la misma que tú liberalmente le diste en la encarnación, con el fin de que la vertiese a raudales en la cruz para nuestra dicha; acuérdate Señora, que entonces con indecibles dolores, aceptaste ser madre de los hombres, y estos en cabeza del purísimo apóstol San Juan, son hijos y esclavos tuyos, obligados desde aquella hora a amarte y a servirte, cuya obligación, Señora y si para este fin conduce lo que te pido en esta novena, alcánzamelo de su Majestad a mayor honra y gloria suya, y provecho de mi alma. Amén.

OCTAVO DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo, sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino de los cielos por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra, inclina ¡Oh! Madre de misericordia, esos tus ojos refulgentísimos a mí, pecador, haz Señora que tus milagrosos rayos de luz inclinen y alumbren mi alma para que registrando mi conciencia y lo mas oculto de mis culpas, horrorizado de mi fealdad, la procure limpiar con una buena confesión y lavar con lágrimas de constricción, no permitas, madre admirable, salga yo de tu presencia sin el logro de esta dicha, sin la riqueza de esta gracia y si lo que te pido en esta novena conduce a este fin, concédemelo a mayor gloria de Dios y tuya. Amén.

NOVENO DÍA

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo muy agradable, sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino del cielo médica soberana, inclina ¡Oh! Madre de misericordia, los ojos de tu piedad a mis indignos ruegos, los cuales a tu clemencia claman. Compadécete, Señora de mi, y haz que entre tan crueles llamas no me consuman, antes quede tan purificado, sin mancha de culpa, que abrasado sólo en fuego del amor divino, camine seguro en la patria celestial. Señora y si para este fin conduce lo que te pido en esta novena, alcánzamelo de su Majestad a mayor honra y gloria suya, y provecho de mi alma. Amén.

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